Por Cyrano de Bergerac
“Teodora López Albertos”
Es casi tan alta como la luna y, aunque ahora se apoya en una muleta, lleva con dignidad sus más de 33 años al servicio del Magisterio. Ha sido maestra de casi todo: desde la Formación del Espíritu Nacional hasta preparar a futuros maestros que siguen ejerciendo su profesión en nuestra ciudad. Nos cuenta que lo más le agradaba era enseñar y analizar las oraciones gramaticales. También –añadimos nosotros- ha rezado “otras oraciones” y nos ha dado ejemplo con su testimonio. En el mes de septiembre, cuando comienza de nuevo la vuelta al cole y el aire se llena de la algarabía de nuestros colegiales, muchos maestros ya retirados sienten la nostalgia de los compañeros, de los niños y de las aulas.
Seguro que siente eso mismo Doña Teodora, en cuyos ojos brilla todavía la inocencia que aprendió de sus alumnos.
- ¿Díganos por qué cree Vd. que se conserva tan bien? ¿A qué se debe?
- Si volviera a nacer, ¿elegiría la misma vida y profesión que ha tenido?
- ¿Qué dos maestros/as recuerda con especial devoción? ¿Por qué?
- ¿Piensa que una profesión o un trabajo puede llenar por completo las aspiraciones de una mujer?
- ¿Por qué decidió ser maestra?
- ¿Qué otras cosas valora, de un modo especial, como ciudadana almanseña? ¿Por qué motivo?
- ¿En qué sentido es superior la mujer al hombre?
- ¿Qué aprendió de sus alumnos/as?
- ¿Qué broma pesada le han hecho sus alumnos en clase?
- ¿En qué ha cambiado la educación en la escuela?
- ¿Salen los alumnos de ahora mejor formados que los de antes?
- ¿Es partidaria de la enseñanza religiosa en los centros de enseñanza?
- ¿Por qué cree que Dios es importante en la vida de las personas?
- ¿Cree que el papel de mujer en la Iglesia debe ser mayor?
- ¿Qué sentimiento en las personas valora más?
Bueno, me he encontrado bien hasta hace tres meses. Después, empezaron las dolencias. He llevado una vida sana, ni fumo, ni bebo y he trabajado bastante; a pesar de ello, sólo Dios sabe el por qué de mi estado.
Por supuesto que sí. He sido feliz.
En especial recuerdo a Doña Pascuala Valiente, a quien tuve de maestra desde los 4 a los 12 años, en la escuela de la C/Corredera (frente a la C/Antonio Machado) donde estábamos casi 60 alumnas con una sola maestra. Y después a Don Severino Teruel en la preparación del Bachillerato, con quien tuve de compañero de estudios a José Delicado Baeza, el que luego sería Arzobispo de Valladolid.
A veces sí. Y éste es mi caso: he sido maestra durante 33 años en Barrax, Bonete y Almansa (primero en el C.P. “José María Pemán” –actual “José Bonilla”- y posteriormente en el “Príncipe de Asturias”). Tengo unas fotos curiosas de mi estancia en el primer Colegio citado con alumnas en el aula y también con algunos compañeros y compañeras.
Me atraía la profesión porque a pesar de la poca preparación que tenía, me llamaban para hacer sustituciones y vi que me lo pasaba bien. Luego me hice maestra.
La forma de vida que tenemos, con más libertad que en otros pueblos de La Mancha y, más que nada, sin gran diferencia de clases sociales. Me alegra mucho tener por Patrona a la Virgen de Belén y que la sombra del Castillo se vea a lo lejos.
No creo que sea superior la mujer al hombre, es diferente. Pero, en general creo que la mujer es más sensible y sobre todo si es madre.
Su inocencia y simpatía.
Ninguna.
Antes, los maestros teníamos más fuerza para educar. Ahora, no sé el por qué, la disciplina se echa a faltar.
No creo, porque falta la unión entre padres y maestros que antes había.
Naturalmente que sí. Para mí era fundamental.
Para los creyentes es muy importante. Él es nuestro guía y nos ayuda en todo.
Yo creo que depende de los sacerdotes que dirijan las parroquias. Para unos sí y para otros no somos necesarias.
La honradez, la sinceridad y la disposición a ayudar a los demás si lo necesitan.
Cyrano de Bergerac,
20 de septiembre de 2008.













Lleva razón doña Teodora, antes no solamente había más unión entre los padres y los Maestros, es que había más autoridad en los enseñantes y esa autoridad se la han ido quitando y se ha pasado de la (decían algunos) dictadura del Maestro a la anarquía del alumno.
Se fueron cambiando los planes de estudios eliminando materias esenciales, necesarias, y se sustituyeron por otras obsoletas y aburridas.
Es desalentador comprobar como terminan los muchachos y muchachas de hoy los estudios -primarios y secundarios- ignorante de casi la mayoría de lo que en otros tiempos se enseñaba, con tremendas faltas de ortografía y con un lenguaje soez en sus expresiones.
En cuanto a la asignatura de religión, creo que deben asistir a ella los que sean cristianos, debería ser una asignatura opcional porque las creencias no deben imponerse.
Le deseo a esta gran persona y mejor Maestra una feliz y larga vida.