Por Cyrano de Bergerac.
Opus XIII: “Chronica mundi” se escribe con h”
Hace un par de semanas, mientras José Collado, nuestro flamante y flamenco Concejal de Movilidad Urbana, “apatrullaba” el Centro de Almansa, Manolo el Escayolista se quedaba atónito contemplando, en los aledaños del castillo, el desfile de tropa aguerrida, multicolor y variopinta, como salida de los libros de historia por arte de birlibirloque. En efecto, se trataba de la anunciada –con faltas de ortografía, eso sí- concentración de soldados íberos, romanos, griegos, medievales, borbónicos y napoleónicos que han vivaqueado en el Cerro del Águila, no por orden cronológico, grupo por grupo, sino todos juntos y en pelotón. La causa de este evento “metahistórico” ya la sabemos: todo se debe a una “cronica” mal escrita. Y luego dicen que pasan cosas, ¡cómo no van a pasar!
El primer año que un alumno estudia latín aprende que “chronica” se escribe con h y que además no se acentúa porque en latín, como en inglés, no hay acentos ortográficos, llamados tildes.
-Cyrano, ignoraba este pequeño detalle que, en todo caso, afecta solamente al cartel y a los programas de mano. En cambio, hemos aprendido palabras como torques íberos y su espada o “falcata”, legiones romanas y la táctica de la “testudo” o tortuga formada con los escudos, los hoplitas griegos y la famosa “falange macedónica” que era casi invencible, las “lorigas” o armaduras de los caballeros medievales con sus “cimeras, guanteletes y grebas”, “jacerinas o cotas de malla” y el yelmo o “bacinete”, o “las casacas, faldones y bocamangas” de las tropas borbónicas o los “lanceros, granaderos, dragones y mamelucos” napoleónicos.
-¡Nada de pequeños detalles, Manolo!. Todo es importante en la historia y, como en la vida, no conviene olvidarse de lo pequeño e insignificante. Llaves pequeñas abren en ocasiones portones y mansiones enormes. Además, Herminio también se escribe con h y este hombre, que hace pocos años nos sorprendió con un jardín de aventuras y ocio para las familias, denominado “Family Park”, cada cierto tiempo se lanza al pozo de la historia y sale disfrazado de personajes de leyenda que nos hacen a todos soñar. Anteayer, me confesaba en la calle, al lado de Eugenio el vendedor de la ONCE: “Cyrano, estoy atrapado y vivo encerrado en el siglo XVIII”. ¡Menos mal que reconoce que lo suyo es grave!
-Este Herminio es un prodigio de imaginación. ¡Mira que juntar en nuestra ciudad a todos los pueblos que han pasado por ella a lo largo de la historia! Bueno, a todos no, creo que faltaron los cartagineses y alguna tribu de los musulmanes que, como sabemos por las fiestas de Almansa, había la tira de ellos.
-Me recuerda, Manolo, a su abuelo Herminio: un autodidacta y soñador que destacaba en muchas disciplinas y no le arredraban las dificultades. Inventor de artilugios, instalador de aerogeneradores, mecánico de bicicletas en su propio taller, pionero en la traída a nuestra ciudad de las primeras motos, vendedor y reparador de radios, zapatero, albañil a su manera, agricultor e injertador de árboles exóticos según las estaciones, zahorí en los fines de semana, poeta amoroso y declamador de sus propias poesías con rima en asonante. Alguna dama octogenaria como la señora Enriqueta, de gran sensibilidad, cayó atrapada en sus redes poéticas y desde ese momento se subió a la moto Gilera del señor Herminio para no bajarse nunca más. Como dos enamorados subían a toda pastilla hacia las Fuentecicas y uno no sabía si sentía gozo o miedo al verlos derrapar en las curvas del camino.
-Pues nada, a ver si se jubila alguno de la Casa de Cultura y lo ponen a él de diseñador de eventos históricos, responsable del Museo de la Batalla de Almansa y Miembro de Honor de todos los grupos europeos de representación histórica. No creo que actualmente haya alguien –con oposiciones o sin ellas-, sea historiador con carnet o simplemente aficionado, que le sobrepase en méritos para desempeñar tales puestos. Y, de paso, que Fermín el Alcalde se ate los machos y le haga un férreo marcaje por si nuestro ínclito Herminio le descuadra el presupuesto; que lo tengan en cuenta y lo consulten en los partidas municipales porque él solo es capaz de fundir el dinero puesto a disposición de varias Concejalías.
-¡Buena observación, Manolo! ¡Cómo se nota que a ti –como a otros muchos- les ha extrañado tantas festividades seguidas con el mismo o parecido asunto y sus mercados medievales y barrocos! Quizás convendría dosificar todo esto porque podría resultar empalagoso al final.
-Yo quisiera, Cyrano, relacionar este aspecto con el posible turismo cultural que sin duda es una apuesta de futuro. Y se me ocurre lo siguiente: las pasadas fiestas alcanzaron la cima de un éxito que casi parece insuperable, siguiendo las aportaciones de Concejales de Fiestas anteriores como Fernando Tomás y José Calero, y aquí vienen mis dudas: ¿por qué gastamos tanto en pagar carrozas, trajes, músicas y demás accesorios festeros a extraños y forasteros? ¿No se tendría que pensar en este aspecto para su desarrollo a medio y largo plazo y fundar o promover gente que se encargue de todo esto? ¿Antonia Ruano -que ha sido y es un lujo como Presidenta de Comparsas- y A. Martínez de la Junta Festera de Calles no podrían llevar estos proyectos a los políticos para que, entre todos, y con la iniciativa privada por medio, se pudieran convertir en puestos de trabajo para almanseños, al mismo tiempo que se abarataban costes en la partida de fiestas?
-Efectivamente, ¿cómo ha nacido el regimiento de “los morados viejos”? Por iniciativa de Herminio y un grupo de aficionados que creyeron en lo que estaban haciendo. Pues ése podría ser el camino para otros eventos culturales: léase cabalgatas camperas a nuestro Pantano a lomos de caballos y burros, rutas arqueológicas y gastronómicas a las vecinas Montealegre y Alpera, degustando las “delicias de cerdo” y “lágrimas de aldea” de Bonete, o visitando las cuevas de Fuente La Higuera de la mano del experimentado Miguel. Y todo esto bien organizado y cobrando cada uno lo que se merezca y no como ahora, que el pobre Miguel ha ido varias veces a TVAlmansa a contarnos sus andanzas por cuevas del entorno y hasta de nuestro propio Castillo y todavía está esperando que lo conviden a un miserable café. Vamos a tener que pensar mal del nuevo anagrama de la tele local: ¿Por qué han elegido este logotipo?¿Se llamará ALMA porque la quiere tener y de hecho no la tiene?
-¿Tú sabes como se solucionaría eso, Manolo? Negándose todos los colaboradores a ir gratis a radios y televisiones. Quien quiera que le rellenen la parrilla de programas por la cara, que se pase por taquilla y “suelte la gallina”. Y, en todo caso, que recurran gratis a los políticos –ya lo hacen-, que dicen que quieren servir al pueblo.
-Y ¿qué me dices, Cyrano, de la subvención concedida por los fondos europeos para rehabilitar el Castillo y el casco histórico? De nuevo, se han enzarzado los políticos de uno y otro signo para ver si yo dije y tú te abstuviste o eso lo ha dado nuestro partido a pesar de que digáis que no os hace caso. ¡Verdaderamente lamentable!
-Manolo, en estos detalles se ve la grandeza de un político y los almanseños no somos tontos. Ya vemos los que cierran puertas y las abren. Y al final sabremos quién es cada uno y les premiaremos o castigaremos con el voto. ¡Que no se confíen!
Y, para terminar, supongo que estarás de acuerdo conmigo en que la pasada y venideras “Chronica mundi” siempre se escribirá en Almansa con H mayúscula.
¡Con la H de Herminio, por supuesto!.
Cyrano de Bergerac,
22 de junio de 2008.












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