Por Cyrano de Bergerac
“Antonio Megías Gascón (2-10-1919)”
Lo solemos ver a diario por la calle, caminando despacio pero con paso firme y decidido. Es un hombre elegante, educado y atento. Lleva a cuestas una vida cargada de experiencias, que sólo conocen su familia y un grupo privilegiado de amigos. Se emociona hablando de la música, que ha sido lo que ha dado sentido a su vida; por eso sonríe cuando alguien le llama “El Trompeta”.
Y en “El rincón de Pedro”, todos los días, imparte clases a un grupo privilegiado de amigos acerca de la VIDA, la vida con mayúsculas.
- ¿A qué atribuye su longevidad?
- ¿En la vida basta con ser un chico guapo o una chica hermosa? ¿Qué mas hace falta?
- ¿Cuál ha sido la principal alegría de su vida?
- ¿Qué aprendió de sus padres?
- ¿Qué lugar debería ocupar la música en la vida de las personas?
- ¿Cuando habla con las personas o trata a alguien, ¿qué es lo que más le llama la atención?
- Si volviera a nacer, ¿haría algo distinto a lo que ha hecho?
- ¿Cómo han sido sus años dedicados a la Música?
- ¿Cree que los jóvenes de hoy día se diferencian de cuando Vd. era joven? ¿En qué?
- ¿Qué maestros recuerda especialmente? ¿Por qué?
- ¿Qué es para Vd. la familia? ¿Hay algo más importante que ella?
- ¿Está de acuerdo con la memoria histórica que nos cuentan sobre la pasada Guerra Civil? ¿Qué le añadiría o qué suprimiría Vd.?
- ¿Podría vivir sin amigos?
- Dígame el nombre de 5 almanseños/as injustamente olvidados y que merezcan un reconocimiento por parte de todos. Citaré a seis: D. José Rodríguez, José Hernández de la Asunción, D. Máximo Parra, D. Melchor García Lopera, D. Daniel Martín y D. José Faus.
- ¿Qué cree que nos espera al final de nuestra vida?
En mi caso, han podido contribuir muchas circunstancias; posiblemente la principal sea el ejercicio físico. Desde que iba a la escuela, mi maestro D. Melchor García Lopera nos enseñó a hacer una gimnasia sueca y aún sigo haciéndola. También me ha gustado mucho la naturaleza y por ello he sido cazador. Asimismo, tratar de tomar los menos disgustos posibles y no darlos; y ser sobrio en las comidas, aunque ahora que soy mayor ya no lo sigo.
No, hay que ser una persona educada y sencilla.
Una de las principales, el haberme casado con una mujer maravillosa en todos los aspectos. Después: el tener hijos educadísimos y con buenas profesiones y nietos licenciados en diferentes materias: Arquitectura, Educación Física, Entrenador de Atletismo y de Natación, Monitor de Badminton, Obras Públicas, Música (Trompeta Solista de la Joven Orquesta Nacional Mundial, de España, de Cataluña y de La Sinfónica del Vallés y de la Banda Municipal de Almansa).
De mis padres y abuelos aprendí a respetar a los mayores, a mis maestros D. Melchor (Escuela), D. Adolfo Sánchez (Dibujo), D. Daniel (Música) y a D. Máximo Parra (Música). E Igualmente a ser sencillo.
Un lugar muy importante porque la música hace a las personas mejores y más amables.
Cuando comprendo y compruebo que no es pedante ni engreído y veo sencillez en él.
No, con toda seguridad haría lo mismo: la música. Para mí ha sido mi vida.
Yo llevo la música en la sangre. Mi abuelo materno tocaba el flautín y yo a los 10 años ya quería ser músico y me matriculé en la Academia con D. Daniel Martín. Luego formé parte de 4 Bandas Militares, actuando a veces con sólo 17 años de Subdirector de ellas. En el último destino de Mallorca fui Suboficial Músico y miembro fundador de la Filarmónica de Mallorca. Era primer Trompeta en los Teatros para Óperas, Revistas y Zarzuelas y gozaba del aprecio de todos los directores. También fui miembro de la Orquesta Regio de Almansa desde 1934 hasta los años 70. Casi a los 50 años, regresé a Almansa para formar y dirigir la empresa Mosaicos Serrano.
Los jóvenes de ahora no han tenido la suerte de tener la educación que recibimos nosotros. Aunque hay un gran número que tal vez nos superará.
Las Escuelas Nacionales estaban donde ahora están los juzgados. Recuerdo a D. Melchor García Lopera (nos enseñó el respeto a todo y a todos, la ecología, el amor a los animales y plantas y cuyos méritos no se han reconocido lo suficiente), D. José Lloret, D. José Conde (gran profesor y mejor persona). También hicieron las prácticas allí José Pinilla y Alfredo Reig. Y de música a D. Máximo Parra cuyos discípulos (Jerónimo Meseguer, Juan Sánchez y muchos otros) causaban una impresión muy favorable a Directores de Bandas foráneos.
La familia y el amor a la misma es lo más bello y hermoso.
Por los años que tengo, por lo que he visto y vivido, nunca estaré de acuerdo con lo que cuentan algunos señores que para mí han perdido la ecuanimidad y han engañado a una gran parte de la población. De esto se podría hablar mucho.
Me sería muy difícil vivir sin amigos, porque de ellos también se aprende.
Primero me gustaría decir que, cuando me jubilé, volví a nacer. Y pude dedicarme al contacto con la naturaleza, olvidarme de los agobios de la vida laboral y disfrutar con paz y sosiego de la música. Luego, quisiera decir que la vida no tiene final porque permanecemos en el recuerdo de los familiares y amigos. Personalmente, me gustaría continuar viviendo de otra manera a la actual –sin los achaques de la vejez- y relacionarme de alguna forma con aquellos que he querido y he admirado. Y, como curiosidad, me gustaría volver a Almansa dentro de 50 años para ver los grandes cambios que me imagino que se producirán. Lo digo porque las generaciones de nuestros abuelos y bisabuelos, generalmente, vivieron una vida parecida, pero nosotros, en treinta años, hemos tenido la suerte de disfrutar de tales adelantos que todavía no hemos calibrado su trascendencia.
Y…¡muchas gracias a todas las personas que se acuerdan de los mayores!
Cyrano de Bergerac,
25 de mayo de 2008.












Como ya en otro foro te he felicitado por esta semblanza de un hombre de bien, de un almanseño de pro, quiero tabién dejarlo patente en ICA.
Don Antonio Megías Gascon, de cuya amistad me precio, se merece que su pueblo le haga un reconocimiento a su valía humana y profesional, pero mucho me temo que nuestros políticos están más enfrascados en disputas que en valorar y reconocer a sus hijos ilustres.
Tengo varios artículos escritos sobre este asunto, y los tiene algún Concejal en sus manos. He solicitado una calle para varios almanseños que la merecen antes que algunos políticos extranjeros y alguna poetisa desconocida, pero resulta que estos son izquierdosos y los otros no. En nuestros mandamases prima más las ideas que se tengan que los méritos.
Cuando veo las calles que los señores socialistas rotularon en el polígono con los nombres de Tejares, Aparadoras, labradores, etc.etc., se me ponen los pelos como escarpias. ¿De quien sería la idea?
Leer la preciosa entrevista que Cyrano de Bergerac ha realizado a nuestro entrañable paisano D. Antonio Megías Gascón me ha llenado de satisfacción y orgullo.
Tengo el honor de conocer y tratar en la intimidad a tan entrañable almanseño. Su hombría de bien y su capacidad de relación hacen del “trompeta” una persona encantadora. Su fácil verbo, su interesante conversación, de cualquier tema que trate y la bondad que se desprende de él, hace que todas las personas con las que se relaciona se sientan cómodos en su compañía.
Conversar con Antonio es pasar un rato relajante, a la vez que provechoso. Sus comentarios, siempre equilibrados, marcan caminos de cordura y moderación. Megías es un maestro de maestros. Siempre se pueden sacar provechosas enseñanzas de sus opiniones. La mesura y el equilibrio de sus opiniones marcan caminos de acierto. Sus muchos años no han disminuido su capacidad para centrar los temas en sus justos términos. Antonio, eres único.
Hombre de convicciones recias, de ideas muy claras y de pensamientos profundos, se ha visto entristecido recientemente por el fallecimiento de su esposa, a la que no sólo quería sino por la que sentía auténtica devoción. Ángeles, con la que se sentía tan profundamente unido, formó parte importantísima de su vida. Con ella compartió los momentos más entrañables y felices. Siempre que se la nombra en su presencia sus ojos se llenan de lágrimas y su espíritu se sobrecoge por su recuerdo.
Pero, la vida sigue y él, con el temple que siempre le ha acompañado, se sobrepone y con la mirada al frente y el arrojo que siempre tuvo, se enfrenta con gallardía a su destino. Destino que sólo el Altísimo conoce.
Amigo Antonio. Te mereces lo mejor, porque tú eres el mejor entre los mejores. Un abrazo