Por Cyrano de Bergerac.

Opus IV: “De los 360 cadáveres apilados en la Capilla del Cementerio de Almansa y la Concejala enterradora”.

Al principio pensé que estaba ante Tomás Ortiz, con la cara empolvada, en el papel estelar de D. Juan Tenorio, subido a un pedestal, en el último acto de la famosa obra de Zorrilla cuando la acción transcurre entre varias estatuas en un panteón de cementerio. Pero, poco después, quizás extrañado por la indumentaria, reconocí a Manolo el Escayolista en persona, de pie sobre un andamio, con el mono blanco y la cara, las cejas y el pelo cubiertos de yeso.

Centenares de cad�veres amontonados en el interior de la capilla del Cementerio. [Foto: almansauno.com]

Sus palabras graves resonaron como voces de ultratumba en el zaguán de la obra en la calle Cervantes:

- ¡Cyrano!, ¿qué te parece el asunto del cementerio?.

- ¿Cuál de ellos?-pregunté algo confuso, pensando que íbamos a tocar temas tan escabrosos e insondables como los referentes al más allá y sus efectos colaterales.

- ¿Cuál va a ser, coño? ¡El de los 360 muertos, apilados en filas de a doce como sacos, en la capilla del cementerio junto a las herramientas y otros enseres de los sepultureros!

- No me grites, Manolo, que no estoy sordo. Está el tema de la cruz y su remodelación. Y luego lo que tú has mencionado.

- Bueno, lo de la cruz fue una chapuza “monumental”. La Esfinge, por aquel entonces Concejala de Servicios, como nunca jamás ha entendido de obras, la trasladó al cementerio y lo que era una cruz latina pues ella la convirtió en una cruz griega. ¡Y se quedó tan pancha! Hay gente que entiende de arte lo que yo de la lengua china. Además, se excusa con “es que no había ningún concejal en el cementerio cuando se estaba colocando en el sitio actual”. ¿Y dónde estaba ella, cuando su obligación era supervisar las obras y dar su consentimiento a lo ya realizado?

Por otra parte, ¿cómo dice el actual Concejal de Cementerio, el Sr. Belotto, que se va a gastar más de 18.000 € en adecentarla? ¿Es que no tiene nuestro Ayuntamiento una cuadrilla de albañiles capaces de realizar los cambios necesarios? Mira, no entiendo cómo puede valer tanto el dichoso arreglo.

- Estoy de acuerdo, Manolo. Desconozco cómo los costes se han disparado con tal obra de remodelación. Cuando las cosas se hacen mal, luego cuesta el doble enderezarlas. Y el otro tema de los cadáveres es de bastante mal gusto.

- Pues creo, Cyrano, que no les llaman así, los portavoces socialistas hablan de restos cadavéricos o algo parecido.

- Sí, pero, como repetía a menudo mi suegro, eso son ganas de remontar la milocha. Que se sepa hay cadáveres completos, incompletos, más jóvenes o más viejos, más enteros o más deteriorados. Y siempre con su personalidad de cadáver de tal persona fallecida. En cambio, si hablas de restos parece que se ha diluido la personalidad que los sustentaba y que han quedado cuatro huesos de algo que formaba antes un “todo esquelético”. ¿O es que, efectivamente, eran restos porque estaban ya expoliados y sólo quedaban “los restos” de los cadáveres? Y como dice Manolo Serrano: ¿cuándo un cadáver deja de ser cadáver y se convierte en restos cadavéricos? ¿cómo lo sabe el Sr. Pardo?

Eso, a nivel filosófico, pero es que, a nivel lingüístico, cadáver es un nombre acrónimo, o sea que sus tres sílabas provienen de tres palabras latinas diferentes. Ca (caro: carne), da (data: entregada), ver (vermibus: a los gusanos). Además aquí va un pequeño resumen ilustrativo de cómo enterraban en la antigüedad a sus muertos las distintas civilizaciones:

  • Ciudad turca de Catal Huyuk (7.000 a.C.): exponían los cadáveres en los tejados para que los buitres se comieran la carne y limpiaran los huesos antes de enterrar a los esqueletos, metidos en cestos. Probablemente porque en esta ciudad no había calles, estaban las casas apiñadas y se entraba a ellas por los tejados.
  • La civilización china Shang (4.000 a.C.): sus tumbas reales eran enormes puesto que en una de ellas, alrededor del príncipe fallecido, fueron enterrados 9 guardias y 9 perros y un carro con cuatro caballos.
  • Los egipcios (3.000 a.C.): sus faraones muertos, extraídos los órganos internos y una vez embalsamados y envueltos en vendas, eran introducidos en sarcófagos que representaban dioses y depositados en pirámides. Rodeados de muebles, joyas y objetos preciosos.
  • Los pueblos del Norte (3000 a. C.): los daneses envolvían a sus muertos en piel de toro y los enterrraban en ataúdes de roble con sus ropas, herramientas y armas.
  • En México (2.100 a. C.): los enterraban con figuras de piedra, máscaras, joyas de concha y jade, amuletos y perros guía e instrumentos musicales como sonajas, flautas o silbatos.
  • Pueblos precolombinos: envolvían los cadáveres en posición de cuclillas, con numerosas capas de tela y les colocaban una falsa cabeza de trapo. Los mayas depositaban a sus muertos bajo el suelo de sus casas.
  • Los vikingos: su jefes eran incinerados en barcos, acompañados de su perro y sus armas.
  • Los hindúes: eran inhumados en un tronco de árbol y abandonados en el río Ganges.
  • 'La barca de Caronte, Sue�o, Noche y Morfeo', por Luca Giordano
  • Los griegos (500 a. C.): tenían en sus dioses una explicación mitológica para la muerte. Las tres Parcas o diosas, vestidas de blanco se llaman Cloto -hila en su huso el hilo de la vida de los mortales-, Láquesis –mide el hilo con la vara y lo tuerce- y Átropo –corta con sus tijeras el hilo de la vida-. Prefirieron la incineración a la inhumación.
  • Los romanos (s. I a.C.): como todos los pueblos guerreros (que deseaban transportar a la patria los restos de los soldados muertos) preferían la incineración y, según su mitología, colocaban al difunto en una barca para que viajara al Hades o mundo de los muertos, atravesando la laguna Estigia. Caronte era el barquero que realizaba la travesía y cobraba una moneda por este viaje. De ahí que enterraran a sus muertos con una moneda debajo de la lengua. El poner flores en las tumbas viene de los romanos. Casi todos los epitafios de las tumbas terminaban con S.T.T.L. (Sit tibi terra levis: “que la tierra te sea leve”) y a veces eran humorísticos, como la inscripción en la lápida de un actor: “Muchas veces hice de muerto, pero tanto como ahora no”.
  • Los judíos: vestían sus cadáveres con las ropas más lujosas y de color blanco, ungiéndolos con perfumes y especias. Las plañideras lloraban al paso del féretro y los enterraban en tumbas con nichos o repisas. Luego se sellaba la entrada con una piedra rodante. Los pobres eran enterrados en una fosa común en el valle Cedrón.
  • Los musulmanes: el cadáver se depositaba en una estrecha fosa en el suelo, de costado y con el rostro hacia la Meca, sujetando su cabeza con dos piedras para asegurarse de que siempre miraría en esa dirección. Sobre las tumbas sembraban flores y dejaban cuencos de agua para que acudieran los pájaros.
  • Los pieles rojas: llevaban a sus muertos a los bosques y los colocaban entre las copas de dos árboles. Los héroes del Far West, por el contrario, eran enterrados de pie y con la pistola en la mano.
  • En el siglo IV d. C. desapareció la incineración y está prohibida en la mayoría de las religiones monoteístas. Desde 1964, en la Iglesia Católica, se derogó los decretos que regulaban su prohibición.

- ¡Joder, Cyrano! Esto parece una clase de cultura clásica pero, ¿sabes?, me resulta curioso e interesante. Ya me hubiera gustado a mí estudiar esas filosofías y lenguas, pero como a muchos de mi generación había que aportar algunos dineros a casa, porque no andábamos muy sobrados que dijéramos. Y ¿qué te parece el lugar donde estaban aparcados los cadáveres más de un año? ¿una capilla es el lugar más apropiado para guardar cadáveres y las herramientas de los enterradores? ¿por qué no han edificado, con antelación, un recinto que recoja los cadáveres de los nichos que con el tiempo se van renovando por otros nuevos construidos? ¿no se puede prever esto: que antes de tirar un nicho hay que tener otro de repuesto?. ¡Vaya y vaya qué concejala de servicios más chapucera! ¡Ha sido, con mucho, la peor Concejala sepulturera que jamás ha tenido nuestra ciudad!.

Amaya Villanueva y Francisco Pardo. [Foto: almansauno.com]

- Y el comentario del Sr. Pardo, el Concejal detective, de “que no nos quedaba sitio” es la guinda de la improvisación y de la chapuza. Más le hubiera valido guardar silencio y no tratar de justificar lo injustificable. ¿Hay algo vituperable en reconocer que se ha actuado mal y que uno se ha equivocado? ¿no es peor no reconocer los errores propios y atacar a otro adversario político, que ha querido denunciar el hecho y al mismo tiempo lo ha corregido inmediatamente en un plazo de 48 horas?.

Eso lo hace quien no tiene respeto a los muertos y quien presuntamente es un profanador de recintos sagrados (si es que no hay constancia de que tal capilla estaba desacralizada). Con estos antecedentes, ¿le podemos pedir a la señora Amaya Villanueva que respete a los vivos y que no insulte al actual Concejal de cementerio que se ha tomado su concejalía con tal entusiasmo que ahí están los resultados? ¿Quién ha perjudicado la imagen de Almansa: la que hizo tal desaguisado o quien lo ha corregido? ¿Quién ha tenido mala fe y malas obras?

- Es verdad, yo estuve por allí y daba gusto ver la limpieza de parterres y estatuas, la pintura de fachada y pabellones, la cartelería y arreglo de calles, los pequeños –o grandes- detalles de útiles de limpieza y el mayor número de escaleras. Creo que nunca ha estado así. Y encima con un folleto donde se explicaba lo que se había hecho y lo que se pensaba hacer. ¡Ojalá todos los concejales de nuestro Ayuntamiento tuvieran una información tan detallada de sus respectivas áreas y la supieran transmitir a los ciudadanos!.

Y te repito unos versos del folleto, que a lo mejor nos hacen pensar a todos:

“Dejar afuera los odios,

las envidias y rencores,

y hasta si fuera preciso

también dejaréis las flores…”

- Manolo, ¡qué poeta me has salido! Si te parece, le digo a Tomás Ortiz que te dé un papel en el próximo Tenorio de ADIDAC.

- ¡Vale!, Cyrano, pero con una condición: que a la Sra. Amaya Villanueva le asignen el papel de “sepulturera” y al Sr. Pardo el de “cadáver” o, como le gusta más, el de “resto cadavérico”.



José Gómez Leal.
Profesor de Latín en el IES. “José Conde García” de Almansa.
8 de Noviembre de 2007.


3 Comentarios a “"Manolo el Escayolista - Opus IV"”

  1. 1 Lezan

    Hay Cyrano, no se por que tantas preocupaciones respecto a los muertos, ¿no seria mejor que pensáramos en los fantasmas que todavía caminan entre nosotros?(políticos), los muertos ya no pueden tocarte, y a estos muchas veces le vemos por la calle y por la tele saludando y mostrando su mejor cara de fantasma.

    Además, si no recuerdo mal, hace un tiempo se permitió a un grupo experto realizar una Psicofonia en el propio ayuntamiento de Almansa y creo recordar que el resultado fue algo así como “hijo de puta”.

  2. 2 Sephi XIII

    Bien cierto que es, Cyrano…

    Y muy grande tus apuntes acerca del modo de entierro de las diferentes culturas.
    No sé si a este paso, habrá que añadir “el modo sepultural del pueblo Almanseño”, porque desde luego es deleznable…

    El descontrol parece haberse hecho el dueño, en un lugar donde la gente, (se sabe de sobras quienes son) está más preocupada de tirar piedras a la oposición y viceversa, que realmente estar centrado en lo que ha de hacerse…

    En cuanto al tema de los 360, haré un apunte sobrenatural:

    Todas las religiones tienen un punto en común, en la cual, se dice que en algún momento, los muertos se alzarán para volver a caminar sobre la tierra y juzgar a los vivos, o… Vete a saber qué…

    ¿Qué dirá toda esta pobre gente cuyos restos mortales han sido hacinados en una polvorienta capilla, sin ningún tipo de ceremonia o respeto? Habría que averiguarlo, Psicofonía mediante… Y no dirían lindeces precisamente… Tienen suerte de que “los restos cadavéricos” (cómo les gusta los eufemismos!) no puedan votar.

    Y no hablemos del “Dinero Fantasma”… De lo del dichoso temita de la cruz. No entraré en apreciaciones personales de si me parece una gilipollez lo que hicieron o no… Pero desde luego, no me explico cómo se puede gastar esa cantidad de dinero en hacer algo tan, aparentemente, sencillo como quitar una cruz de hormigón de un sitio y colocarla en otro, que nisiquiera capaces fueron de dejarla bien en su nuevo emplazamiento y luego volver a gastarse otra cantidad en hacer lo que, en un principio se debía de haber hecho correctamente y con menos dinero, pues dice mucho de la gente que levó a cabo esa acción.

    En fin, parece que los de aquí piensan que Nos sobra el dinero… Pero sobra y falta siempre para según qué cosas, están acostumbrados a que nadie, nisiquiera los muertos ni las cruces, les muevan los pies del suelo, habituados en su lugar, cuan fantasmas en pena, por siempre “condenados”, ignorando las voces de ultratumba, que de oirse, otro gallo cantaría.

  3. 3 José Marí­a Redondo Tortosa

    Si de verdad los nuevos gobernantes hicieran lo que deberían hacer, que es dar a conocer al pueblo las cuentas del Ayuntamiento durante el mandato socialista, nos quedaríamos perplejos. Se ha dilapidado el dinero público, como si hubiese sido de ellos, en gastos innecesarios, pagando obras y servicios inútiles y como nadie les decía nada ellos seguían con sus trece.
    En el traslado de la Cruz de los Caídos, el Matadero, la Emisora Municipal, el periódico “independiente” de Almansa y en otras muchas cosas se han ido, año tras año, tirando nuestros dineros sin que se sonrojaran y a sabiendas de que nadie les fiscalizaría las cuentas.
    !Como no va a estar el Ayuntamiento con números rojos! Y lo grave es que lo han hechos los “rojos”; bueno de rojos, lo que se dice rojos, tienen lo que yo de capador de ranas.

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